Archive for month January, 2009

Tiras cómicas de los miércoles

Wednesday, January 14th, 2009

El Rey Alfonso Nieto presidía una de sus audiencias.

-Y el castigo de esta semana, caterva de infelices, será leer los 2000 sonetos de amor botánico del Duque Héctor Abad Faciolince II, hermano de una de mis esposas en las américas.

Un informante llegó al gran salón. El rey lo recibió con una mirada seca seguida de un gruñido de impaciencia:

-¿Qué ocurre, Pelaffo?

-Su Majestad, me temo que os debo poner al tanto de una muy mala noticia…

-Habla,  te doy mi permiso.

-Se trata de Sanclemente, su Majestad. Lo han encontrado muerto en sus aposentos. Se ha colgado del techo. Ha usado una bufanda de satín.

El Rey encolerizado se dirige a su séquito:

-¡Maldita sea la mujer que os ha parido a todos vosotros! ¡Os prohibo que mueran!

Todos guardan silencio, acatando la orden. El rey cierra los ojos y exhala, fatigado.

-Aún no escucho lo que quiero…

Todos gritan al unísono:

-Vuestra voluntad es como la tempestad de las Escrituras

El obispo Obesso es el único que no se permite participar en aquél coro de vocecillas sin voluntad. Vimos cómo se acercó al Rey, llevando en su mano un crucifijo más alto que cualquiera de los presentes. Bronce cuya pureza no deberá ponerse en cuestión.

-Cof-cof-cof- tosió el obispo, llamando la atención del rey. Luego le señaló, con su boca pintada de rojo, el crucifijo.

Ahora vemos, en la distancia, el cuerpo del obispo Obesso sostenido en el aire. El crucifijo ha servido como estaca para empalarlo. Sus brazos cortos y regordetes han quedado en posición de súplica. Su mirada, sin duda buscando algo en el cielo.

Jazz casual

Monday, January 12th, 2009

Extrañaba meter la nariz por entre sus cabellos y empaparme de su olor a tierra, a ramas y raíces húmedas. Nunca le pregunté por qué olía así, cobarde como era. A las mujeres es mejor imaginárselas, sin importar lo cercan que estén. Es mejor no preguntar…

- No te voy a dejar dormir… hasta que me digas algo que me sorprenda.

También extrañaba – lo confieso – su bellos momentos de caprichosa insistencia, cuando perseguía a través de la peores preguntas una confesión que nunca pude elaborar…

- Qué te puedo decir… fantaseo todo el día con vos ¿sabes?. Pero nunca una escena específica… a veces solo pienso en una palabra como coño y en cómo te la grito, te la susurro y te la oigo repetir…

Guardo por un momento un silencio que me hizo pensar en todas las cosas que me harían olvidarla, las pocas que le recordarían a ella mi existencia. De repente me rodeó con sus brazos, susurrando con la voz ronca con la que se animaba a decir obscenidades

- Dime lo que quieras que haga y lo haré.

Nada es más detestable que un error sincero.

Posted in | Comments (0) »