Posted by Ferro in (Sic) Autores

El Rey Alfonso Nieto presidía una de sus audiencias.

-Y el castigo de esta semana, caterva de infelices, será leer los 2000 sonetos de amor botánico del Duque Héctor Abad Faciolince II, hermano de una de mis esposas en las américas.

Un informante llegó al gran salón. El rey lo recibió con una mirada seca seguida de un gruñido de impaciencia:

-¿Qué ocurre, Pelaffo?

-Su Majestad, me temo que os debo poner al tanto de una muy mala noticia…

-Habla,  te doy mi permiso.

-Se trata de Sanclemente, su Majestad. Lo han encontrado muerto en sus aposentos. Se ha colgado del techo. Ha usado una bufanda de satín.

El Rey encolerizado se dirige a su séquito:

-¡Maldita sea la mujer que os ha parido a todos vosotros! ¡Os prohibo que mueran!

Todos guardan silencio, acatando la orden. El rey cierra los ojos y exhala, fatigado.

-Aún no escucho lo que quiero…

Todos gritan al unísono:

-Vuestra voluntad es como la tempestad de las Escrituras

El obispo Obesso es el único que no se permite participar en aquél coro de vocecillas sin voluntad. Vimos cómo se acercó al Rey, llevando en su mano un crucifijo más alto que cualquiera de los presentes. Bronce cuya pureza no deberá ponerse en cuestión.

-Cof-cof-cof- tosió el obispo, llamando la atención del rey. Luego le señaló, con su boca pintada de rojo, el crucifijo.

Ahora vemos, en la distancia, el cuerpo del obispo Obesso sostenido en el aire. El crucifijo ha servido como estaca para empalarlo. Sus brazos cortos y regordetes han quedado en posición de súplica. Su mirada, sin duda buscando algo en el cielo.

Jazz casual

12 Jan
Posted by sicboy in

Extrañaba meter la nariz por entre sus cabellos y empaparme de su olor a tierra, a ramas y raíces húmedas. Nunca le pregunté por qué olía así, cobarde como era. A las mujeres es mejor imaginárselas, sin importar lo cercan que estén. Es mejor no preguntar…

- No te voy a dejar dormir… hasta que me digas algo que me sorprenda.

También extrañaba – lo confieso – su bellos momentos de caprichosa insistencia, cuando perseguía a través de la peores preguntas una confesión que nunca pude elaborar…

- Qué te puedo decir… fantaseo todo el día con vos ¿sabes?. Pero nunca una escena específica… a veces solo pienso en una palabra como coño y en cómo te la grito, te la susurro y te la oigo repetir…

Guardo por un momento un silencio que me hizo pensar en todas las cosas que me harían olvidarla, las pocas que le recordarían a ella mi existencia. De repente me rodeó con sus brazos, susurrando con la voz ronca con la que se animaba a decir obscenidades

- Dime lo que quieras que haga y lo haré.

Nada es más detestable que un error sincero.

Posted by sicboy in

Mientras compruebo con apenas nostalgia como este 2008 da sus últimos y trágicos estertores, y como efectivamente el 2009 amenaza impunemente con ser una agonía peor, no puedo evitar preguntarme lo que siempre me pregunto al pensar en grandes ciclos temporales: ¿será este 2009 el ultimo para mi?. Aunque no me considero pesimista, si puedo dar fe de la fascinación que la idea de la muerte ha ejercido sobre mi desde tempranas edades. Obsesionado como estoy por la muerte, he imaginado tantas formas de morir que seguramente cuando finalmente lo haga no podré sentirme menos que decepcionado. Dos son básicamente las propiedades de la muerte que encuentro sumamente interesantes: la de constituir un acto vergonzoso y la de inspirar en los hombre la fría indiferencia de lo eterno. De lo ultimo ya hablo muy bien Borges, y por eso no haré sino citarlo aquí: No soy el insensato que se aferra / al mágico sonido de su nombre / pienso con esperanza en aquel hombre / que no sabrá quien fui sobre la tierra / Bajo el indiferente azul del cielo / esta meditación es un consuelo. Creo que a todos nos es fácil entender este sentimiento, y yo mismo reconozco haberme maravillado por el ya en la infancia, mas exactamente cuando leí por primera vez la predicción reconocida por los astrónomos según la cual en aproximadamente cinco mil millones de años el sol crecerá tanto al convertirse en supernova que engullirá a la tierra “matando todo ser vivo en el planeta”. La plena compresión de aquel periodo de tiempo (¡5000 millones de años¡) me hizo pensar por primera vez en esa eternidad en donde yo no estaría presente, ni siquiera para maravillarme y sufrir por ese, el acontecimiento celestial mas catastrófico, momento sublime en el que el cielo se fundirá con la tierra. Esa infantil meditación también fue para mi un consuelo.

Aun así, a pesar del reconocido poder de tal reflexión, no es precisamente este aspecto de la muerte el que ejerce en mi la mayor seducción. Es mas bien ese otro ya mencionado, el cual me divierte comprobar como suele pasar desapercibido: la muerte es un acontecimiento vergonzoso, de hecho el mas vergonzoso que podemos imaginar. El hecho que por lo general no lo reconozcamos así solo se debe a la certeza que tenemos todos de la inevitabilidad de nuestra propia muerte: si nos supiésemos inmortales, no podríamos evitar reír al ver a alguien caer muerto a nuestro lado. Morir solo tiene como acto vergonzoso un opaco equivalente en la impotencia u otras disfunciones sexuales. Es una suerte que no estemos allí para presenciar como somos vejados sin contemplaciones, como somos desnudados, observados, juzgados por las frías manos de los desconocidos que morbosamente se acercan a nuestra tumba para comprobar juguetonamente nuestra muerte. Cuando nos detenemos a observar algún accidente al lado del camino, a –por ejemplo, algun motociclista aplastado contra un árbol, lo hacemos con la secreta emoción del que descubre a su amada en una escena intima. La muerte es como un “sucio secretito” del que nadie habla, incluso inconfesable para las mas cercanas amistades.

Solo este modo de entender la muerte puede explicar curiosos fenómenos que nos son familiares. Véase por ejemplo la conocida dificultad en conversar con alguien aquejado por una enfermedad terminal, situación en la que a pesar de que es bien conocido por todos la cercanía de la muerte, se siente la necesidad de obviar este lógico tema en la conversación, como si mencionarlo fuese una indiscreción, una traición de un secreto que el moribundo haría bien en ocultar. También es de mal gusto hablar de la muerte de los demás, hacer cálculos y plantear hipótesis: es un tema tabú que la gente decente tiene a bien no mencionar.

Por ello siempre he sentido estimación por aquellos que hacen caso omiso de tal vergüenza, y abrazan la muerte como acto consciente. Ellos realmente, a diferencia de todos, deciden morir, lo que los convierte en auténticos sinvergüenzas. Hablo por supuesto de los suicidas, aquellos extraordinarios seres que se sumergen en la infamia de su propia aniquilación para la general incomprensión de los que sobreviven. Desesperados, críticos implacables de su propio dolor, los suicidas se deciden por la vergüenza con la alegría de saber que no tendrán que dar explicaciones. Pocos escritores han podido describir esta majestad en la figura del suicida, pero los que lo han hecho logran conmoverme como solo un misterio inexpugnable puede conmoverlo a uno. Veamos unos ejemplos:… (espere la continuación en enero…)

Posted by thorik in

El vehículo repleto de turistas se desliza en silencio por entre los senderos de aquel barrio tan peculiar. Las típicas venusinas gordas con la cara cubierta de protector solar. Los marcianos ancianos, enfermos de tanto no respirar el vacío puro e impoluto. Una niña de Neptuno que se rebela contra la rutina contemplativa impuesta por sus padres amorfos.
Y un guía impersonal que repite por enésima vez su discurso magnificado:
“A su derecha podrán contemplar unas ruinas de enorme valor arqueológico. Sirvieron de última morada a una curiosa especie adolescente de criaturas nerviosas y fácilmente excitables. Como buenos adolescentes eran proclives a volverse adictos a sustancias volátiles como los combustibles fósiles. Su principal afición, además de reproducirse y llenar su torrente sanguíneo con sustancias venenosas, era tratar de comprar y vender el futuro: costosa afición para una especie que no es capaz de regenerar sus miembros amputados…

…Si alguien lo desea podemos detenernos un momento a tomar fotografías”.

Al culminar el discurso del guía, una señora de contornos difusos susurra al oído de su esposo una queja inocente: “No entiendo cómo puede ver todo eso en un hoyo negro”.

Posted by HenaoUribe in

Dan me estuvo llamando ayer todo el día. Como estaba seguro que era para que le devolviera el Codex Serphinianus nunca contesté. Esta mañana -esta tarde cuando me desperté- escuché el correo de voz y era él. ¡Eran buenas noticias! Por fín alguien mostraba interés por ser nuestro nuevo baterista. Se llama Bae. Nunca conocí a nadie que se llame Bae. ¿Qué clase de nombre es ese?

.

Ojalá sea bueno. Cualquiera podría ser mejor que Todd. Ojalá pudieramos meternos a un garaje pronto y empezar a golpear metales y cuerdas, y gritar un poco. Ojalá nos odiemos lo suficiente para que los fans se exciten pero no tanto como para que la banda se acabe. Hoy encontré unos aguacates perfectos en el supermercado. Los compré por impulso. Cuando llegué a la casa no sabía que hacer con ellos. Aquellos que han estado en mi casa saben que mi nevera permanece vacía. No podía hacer nada con los aguacates perfectos sino comermelos solos. Finalmente encontré un pan tajado dentro del microhondas. Con un cuchillo esparcí el aguacate por todo el pan, mientras tarareaba una canción que decía:

.

Bae-bae-bae-don’t even dare-to look-my girl again

Bae-bae-bae-there’re lakes hidden in this city.

Posted by HenaoUribe in

Científicos se esconden bajo tierra en algún lugar de la frontera franco-suiza y se excitan acerca de fórmulas que ni tú ni yo entenderíamos. Caminan en sus batas inmaculadas por lo que parece un set de una película de espionaje con un presupuesto gigantesco. Las pruebas que haremos darán respuestas a los orígenes del universo, dicen sin medir los niveles de orgullos. En internet sugieren que dichos experimentos podrían destruir el mundo. Oh, sí, se crearan algunos hoyos negros, dicen los portavoces de los científicos, pero su tamaño será inofensivo.
.
Yo no creo en el optimismo de uno o en el pesimismo de otros. Afuera empieza el otoño, yo beso a mi nena como si el mundo se fuera a acabar. Ella me dice que cuidado, casi le arranco la cabeza.

Al fin el fin

10 Sep
Posted by HenaoUribe in

Hoy es la primera mañana de otoño. Ya sé que todavía hay gente estúpida que vendrá a mí alegando que el calendario marca septiembre 22 como el inicio oficial de la temporada. En lo que a mí respecta, que vayan y enrollen sus calendarios…

.

Amaneció frio, todo fresco. Hay menos gentes en la calle y nadie parece llevar afán. A mí me alegra el otoño mucho, hay algo que me calma. el verano lo encuentro detestable, exageradamente insoportable. No puedo pensar, mis neuronas están tostadas. Odio a todo el mundo, odio todos los contactos y todos mis refugios, mis búnkeres, están llenos de aires estáticos y calientes.

.

Empiezo a escribir una historia, que son cuatro. La idea es una novela corta dividida en cuatro estaciones. No tengo trama. Tengo unos personajes que son más viñetas de una novela gráfica que otra cosa.

.

Ésta vez empiezo escribiendo de climas, atmósferas, descripciones sin ninguna pretención literaria. Solamente buscar en mí lo que odio, lo que me afecta de cada estación. En Central Park venden cuadros muy bonitos de el mismo paisaje fotografeado en cada una de las temporadas. Lo distinto que son siempre me sorprenden. Dejar a mis personajes encerrados en el mismo hotel y ver como el clima afecta sus vidas.

Posted by sicboy in

(la siguiente es una muestra de una traduccion inédita que adelanto de los diarios de Andreas Baader, líder de la organización terrorista Rote Armee Fraktion -facción del ejército rojo- que asoló  Alemania occidental en los años 70. Baader despertó por un momento el interés de figuras como Jean Paul Sartre, quien sin embargo posteriormente calificaría a Baader como un “estúpido increíble” y “un tarado”. Sin duda acordarán conmigo que el merecer tales agravios por parte de un eminente filósofo lo convierte en una lectura obligada…)

…La mayoría de nosotros sabíamos que estábamos condenados… nuestros principales cuadros habían sido detenidos o ejecutados por los cerdos fascistas… entreteníamos fantasías absurdas sobre cómo la población nos terminaría apoyando, conscientes del tamaño de nuestra indulgencia. No nos engañábamos: fabulábamos para pasar el tiempo, no para animarnos…

…Vivir sin futuro nunca es mas fácil que cuando vives para la historia. Creo que hay un término clínico para ello… si, el handbook de psiquiatría lo llama despersonalización…

…Quienes no entienden el efecto liberador del marxismo, quienes han aprendido a ver en él solo lo que le han dejado ver, han sido condicionados para no ver sino una imposible reivindicación universal de los explotados. Lo que era el marxismo para nosotros, era la fuente de la sabiduría que nos habían negado nuestros padres. el fruto prohibido de la ciencia del bien y el mal. En una frase, el marxismo era la explicación de todas las repeticiones. Los celos: la repetición de un sentimiento de la infancia, no era sino parte de la superestructura de un esquema de explotación de la mujer por el hombre, y del sexo por la mujer. El amor burgués que busca expresarse en imposibles formulas, los ritos de confesión, la forma de educar los hijos en el temor a un dios inútil, incapaz de hacerse temer por si mismo. Todo esto era apenas un síntoma: mirábamos con otros ojos; All reden vom Wetter… Wir nicht

…¿Éramos una célula terrorista, una secta polígama, una reunión de adolescentes desarraigados? Yo no sentía la necesidad de proclamar nuestro estado. La mejor forma de definirse a uno mismo, siempre creí que era a través de la sintaxis del ruido, las reacciones reflejas del cuerpo y la mala gramática. Escribir mal no importa cuando todos te leen. En ningún movimiento corporal se expresa mejor el alma del hombre como en la dilatación de las pupilas…

…Era necesario llevar las cosas al extremo. Sabía que un fantasma nos amenazaba; ¿a qué le temíamos? De tanto correr empecé a entender de lo que huía. Paso a paso nos perseguía la frivolidad. Hacíamos listas de burgueses que atacar y elegíamos por las peores razones: este apareció en la revista tal, este desayunó con este y bebe Coca-Cola, aquél no escribió Baader con las dos “a”… no habíamos hecho todo esto para empezar a hablar sutilmente del clima… Entendí la razón por la que todos me necesitaban, en especial la cretina Ulrike: un hombre inmolándose no puede ser frívolo. Absurdo tal vez, nunca frívolo…

1. para mayor informacion consulte http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Andreas_Baader&oldid=18687769

* “Todo el mundo habla del clima…nosotros no” (esta frase aparecia junto a las figuras de Marx y Lenin en muchos de los carteles estudiantiles de la epoca.)

Posted by sicboy in

  

Alegrarse de las pequeñas cosas de la vida, saber encontrar lo bueno en lo malo, y en general, comportarse indolentemente frente a la propia desgracia, esa es la nueva moda de la triste nación colombiana. Tan comprometidos están nuestros compatriotas en tal empresa, tan entregados al martirio, que en Colombia la resignación ya alcanza la categoría de arte, uno cuya evolución es materia de infinito alcance. Maestros en la racionalización de sus propias desgracias, los colombianos han aprendido a odiar instintivamente todo recuento, registro o narración que les recuerde la mala fortuna de haber nacido en tan deplorables tierras. El presidente de esta nación patafisica ha alcanzado tal maestría en este arte, que sus discursos son reconocidos universalmente como “deslumbrantes demostraciones del poder de la resignación”, tal como un poeta argentino lo expreso. Nada le parece infortunado al colombiano: si, por ejemplo, atrapan a varios de sus congresistas en flagrancia de varios delitos, el colombiano promedio se limitara a observar el poder y la claridad con que la justicia actúa; y si luego estos congresistas quedan en libertad por fallas procesales, de nuevo las buenas personas de esta sombría nación no verán en ello sino una prueba de la honestidad con la que actúan sus congresistas. Ante las nuevas cifras de
la ONU que demuestran como los cultivos ilícitos en Colombia han aumentado un 27%, el presidente se limito a señalar la “extraordinaria precisión que ha alcanzado la ciencia estadística durante su mandato”, con lo que se gano el aplauso no solo de sus compatriotas, sino el de la comunidad patafisica universal. El colombiano promedio, que en otras facetas suele más bien mostrar una imaginación empobrecida, en lo que refiere a la indolencia  demuestra un ingenio sin par en Latinoamérica.
 

Y sin embargo, lo ha querido el destino, este talento no ha sido repartido a todos por igual. Aunque pocos, se cuentan entre los colombianos algunos infelices que no logran explicarse a si mismos en que consiste la buena fortuna de haber nacido en estas coordenadas espacio-temporales. Ellos preferirían vivir de muy buena gana, ya sea en otro país o en otro tiempo, rodeados de mejor gente y enfrentados a un futuro mejor. Inhábiles a la hora extraer la bondad escondida en toda desgracia, estos pocos no solo se enfrentan a los retos de su propia discapacidad, sino que deben sufrir la discriminación de sus propios compatriotas, que suelen calificarlos de forma despectiva como “resentidos”. Pero ¿merecen estos desafortunados tal escarnio? Y si es así ¿Por qué exactamente?.

 

No pretendo tener las respuestas a tales preguntas. Sin embargo, si creo que el resentimiento es un arte al menos tan valioso como la resignación, y además involucra una faceta humana necesaria para la preservación de la cordura. El resentimiento, que hace su aparición en todos los niveles sociales, en todas las razas, y en todos los credos, es definido según

la Real Academia como “la capacidad de atormentarse por cualquier tontería” y también como “la habilidad de no olvidar la mas mínima ofensa”. El resentido suele extender aquella habilidad no solo a su propio sufrimiento, sino también al de cualquiera que para él tenga tristezas que resentir. Esto por si solo no tiene nada reprochable, e incluso puede calificarse de heroica la disposición del resentido al sufrimiento. Aun así, en lo que tiene que ver con la interacción social, el resentido demuestra una aguda incapacidad para empatizar con cualquiera que no sea un resentido. Esto, en un país de resignados, lo condena por supuesto al ostracismo. 

 

El resentido ha sido estereotipado como siendo el peor aguafiestas a la vez que el poseedor de una aburrida conversación. Esto es apenas una verdad parcial, desmentida por investigaciones que demuestran un brusco cambio en el comportamiento del resentido cuando es proveído de suficiente alcohol; de repente luce jovial y comunicativo, lo que ha llevado a muchos expertos a creer en una “resignación latente”  del resentido. Sin embargo, ningún estudio ha demostrado ser concluyente a este respecto.

 

El ambiente de resignación que se extiende en Colombia es responsable de la persecución que sufren los resentidos, persecución que tiene como lema “ganador es aquel que niega su derrota”; en Colombia, cualquier perdedor se siente autorizado a llamar resentido a cualquiera que mencione siquiera la posibilidad de la derrota. Abundan en este país los nombres de malos actores, pésimos escritores, mediocres periodistas, y poco higiénicas amas de casa, que sin embargo no toleran la mas mínima mención del estado deplorable en que se encuentran todas las artes en Colombia. Los resentidos suelen ser incómodos especialmente para aquellos que se avergüenzan de su procedencia, de su falta de talento o simplemente del estado precario de su economía. En un país lleno de gente pobre y sin talento, los resentidos encuentran cerrados muchos espacios sociales que impiden el libre desarrollo de su personalidad.

 

Esta persecución no debe, sin embargo, hacernos olvidar el primerísimo lugar que ocupa el resentimiento entre las funciones de nuestra conciencia. Solo el dolor que nos produce una ofensa es capaz de recordarnos quienes somos en realidad; solo la dolorosa experiencia de una herida emocional nos muestra el indefenso individuo que somos, en toda su extensión. Olvidarse de la propia desgracia, dejar de lado las dulces razones del resentimiento, es la peor forma de autodesprecio que puede haber. La rabia, que es la esencia del resentimiento, es como un faro que nos muestra nuestra individualidad en un mundo que lucha por hacérnosla olvidar. Ese mundo que intenta proseguir su curso sin tomar nota de nuestro sufrimiento, es aquel contra el cual debemos dirigir nuestra del todo inútil cólera y sempiterna amargura.

 

Resentir pues, es una forma de autoconocimiento, igual o mejor que el ascetismo famélico de la resignación. “conócete a ti mismo” dijo Sócrates, y talvez debió continuar diciendo que no había mejor forma de conocerse a uno mismo que atarse una bomba a la cintura y hacerse volar junto a los despreciables inocentes que nada tienen que ver con nuestras desgracias.

Posted by Ferro in ,

En 1986, el esteta, filólogo y curador hispano-francés Ignacio Ferro fue contratado por un noticiero de la televisión alemana para que estuviera al frente de un breve espacio de opinión que aparecía durante los últimos cinco minutos del telediario. La sección fue pionera en algo que años después evolucionó en las famosas píldoras de opinión para rellenar tiempo muerto en los noticieros, y que de paso han servido a productores y dueños de los canales para hacerse a ganancias nada despreciables amén de la comercialización de estos espacios. “Otra ventaja de vivir en la Alemania Occidental, dijo Ferro mientras firmaba un millonario contrato con la televisora.
Así pues, fue una joven cerveza llamada Shwarz Sonne la elegida para pautar en el espacio de opinión a cargo del gran intelectual. Para fortuna de los televidentes alemanes, la cerveza fue un indiscutible fracaso (sabía a maíz podrido, dijeron entonces muchos alemanes expertos en el tema). En menos de lo que tardaba Ferro en rascarse la nariz antes de cada emisión, cerveza, segmento de opinión y pensador hispano-francés salieron en medio de abucheos por la puerta de atrás de los estudios de grabación.

***

Fieles a nuestra obsesión por fiascos de esta guisa, y llenos de nostalgia por el siempre querido Ferro, los editores de la Revista (sic) presentaremos en varias entregas algunas de las ‘máximas’ que Ferro alcanzó a regalarles a los televidentes germanos:

***

Agosto 22 de 1986. Monsieur Ferro en BundesSehen TV. Patrocinado por la cerveza Schwarz Sonne.
“Los domingos y la Trompa de Eustaquio”

In: La importancia de la conciencia de los días, mis queridos televidentes de esta Alemania occidental, puede compararse con la irremplazable tranquilidad que nos aseguramos al tener nuestros oídos limpios. Un descuido y somos presa del desequilibrio, víctimas indefensas del vértigo.

Insert: imágenes de la película “Vértigo” de Hitchcock.

Corte: zoom in al rostro de Ferro.

In: ¿Qué hacer entonces para tener oídos limpios y no perder la conciencia de nuestros días? Hummm…Verán, hace años un amigo poeta me confesaba que nada le producía más incertidumbre que no saber a ciencia cierta en qué día vivía. Y yo mismo fui víctima de esta espantosa confusión, porque en algunas ocasiones tuve que soportar la visión de este querido amigo vistiendo trusas ajustadas al cuerpo y camisones de seda— su atuendo de domingo— en un agitado día de semana, digamos un miércoles. Esta desgracia, sumada a otras por el estilo, me dio fuerzas para empezar una reflexión fisio-filosófica acerca de la relación entre la inconciencia de los días y el aseo de los oídos, esto por la importancia que tienen éstos en la sensación de equilibrio en un ser humano. Rápidamente empecé a identificar patrones determinantes a medida que avanzaba en mis lecturas y pasaba horas en el laboratorio, diseccionado cadáveres de tailandeses** desconocidos. Uno de los primeros hallazgos significativos tuvo que ver con la inusual amplitud del conducto auditivo externo de estos cadáveres asiáticos. Sin dificultad podía uno introducir buena parte de una botella de cerveza Schwarz Sonne, hasta llegar a la Trompa de Eustaquio, práctica impensable para un ciudadano occidental. Por supuesto, la cantidad de porquerías encontrada en los conductos auditivos de los cadáveres orientales era proporcional a su exagerado diámetro, pero, con todo, podía verse que la presencia del cochambre no bastaba para entorpecer la circulación de las ondas sonoras, y, sobre todo, no parecía ser una causa de pérdida del equilibrio. Si bien este hallazgo me alentó a seguir hurgando en los cuerpos sin vida de los tailandeses por un buen tiempo, no tardé mucho en descubrir la futilidad de mi empresa fisio-filosófica. Una tarde de otoño, mientras conversaba con otro amigo poeta, (éste por fortuna a salvo del mal de la inconciencia de los días, a diferencia del primero) surgió en la conversación la existencia de unos antiguos aforismos tailandeses del siglo X después de Cristo que mi amigo acababa de encontrar en una subasta de libros viejos en Ámsterdam. Esa misma tarde el buen poeta tuvo la cortesía de enseñarme aquel viejo libro de aforismos titulado “El hombre es un dios con ojos de animal furioso”
Aquí algunas perlas consignadas en sus páginas:

“El hombre es un dios con ojos de animal furioso, porque no gusta del sol ni de sus sucios modales. Bien sabido es que nada puede ser más descortés que presentarse en algún lugar sin haber sido invitado. Por eso, el hombre es un dios con ojos de animal furioso que nada sufre por la predecible vulgaridad de los amaneceres y los atardeceres.

“ Ong-Yang fue el nombre del más grande estafador que nuestra aldea ha visto nacer; juraba siempre ante el sol y ante las estrellas que el día domingo te pagaría el dinero que incautamente le habías prestado”

“La invención de los días es un crimen que debe cobrársele a los perversos poetas griegos, quienes inspirados en su mitología degenerada, y en sus disparatadas teorías de los astros, dieron nombres apologéticos y pretenciosos al ordinario devenir del universo, como si esto fuera importante para nosotros los hombres”

————————————————
*Schwarz Sonne: sol negro, en alemán.
** En algunos países asiáticos, la ley permite que los cadáveres no reclamados sean usados con propósitos investigativos.