El entrevistador está siempre expuesto a toda suerte
de insultos y maldiciones, pero también le teme al peligroso entusiasmo de algún prójimo que esté necesitado de conversa. “Ambos extremos son malos”, punto número 2 del Manual de Bolsillo del Periodista Sensual, ediciones Marasmo, Barcelona. 1975.

Ayer en la tarde, Vélez, uno de los nuestros, se topó con un hombre que lucía distraído y afectado por algún incidente personal. Bien podía ser que acababa de perder su empleo, o simplemente estaba fastidiado por alguna discusión ridícula en casa. Vélez lo vio con la guardia abajo, y así, de buenas a primeras, lo abordó antes de que pudiera escabullisre. El tema: diga algo sobre su memoria visual. El tipo negó con la cabeza. Se llevó las manos a los bolsillos.

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Vélez no se rinde así de fácil. Insiste: diga lo primero que se le venga a la cabeza cuando escucha esas dos palabras:memoria-visual. El buen hombre calló un momento, organizó sus ideas y se lanzó al agua:

El capitán de nuestra selección de fútbol tenía el pelo del color del oro, pero nunca se pudo hacer gran cosa con eso…”

-Empezamos bien.

También recuerdo a una señora ya entrada en años que presentaba un programa de televisión sobre animales y otras cosas de la naturaleza. Dicen que todavía está viva…debe tener unos 150 años, cuando menos.

Y nunca olvidaré a una gran actríz que peló las tetas en televisión…Bueno, pensándolo bien no es tan buena actriz, pero lo hizo todo: se dio un beso con otra actriz que también fue muy famosa. La escena fue memorable. ¿Que cómo se llamaba la telenovela? Ni idea."

Uno tipos se tomaron el palacio de justicia. La imagen del tanque disparando contra la fachada del edificio es difícil de olvidar, pero lo peor es que a los ocho días ocurrió lo de Armero. El nevado del Ruíz hizo erupción y la avalancha que se desató acabó con todo el pueblo. Yo tuve pesadillas con la niña que estuvo atrapada durante varios días.

Cuando salieron los canales privados (RCN y Caracol), la gente no pareció muy impresionada. Muchos hogares tenían ya acceso a la televisión por cable, sobre todo a la televisión peruana (…) El caso es que, mire usted, cuando el arranque de ambas televisoras pasaba por un momento crítico, la tierra se sacudió y causó destrucción, muerte y hambre en el eje cafetero. Claro, allá llegaron las cámaras y las unidades móviles, listas para ser estrenadas. El cubrimiento, desde el punto de vista técnico, fue impecable. El rating subió tanto que durante algunos día tuvieron que guardar el dinero de los anunciantes en cajas. Los directivos celebraron; esa misma semana hubo ascensos y uno que otro matrimonio entre gentes del medio. Las perspectivas, para el fin de aquella década, no podían ser mejores."